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COMUNICADO DE PRENSA

  • Catalina Cock Duque, socióloga, politóloga y máster del London School of Economics de Inglaterra, ha guiado a la Fundación Mi Sangre en la formación de liderazgos extraordinarios para reconstruir la confianza en territorios fragmentados por la violencia y alcanzar el anhelo de todos los colombianos de vivir en paz.
  • La Fundación fue creada hace 17 años por el artista Juan Esteban Aristizábal Vásquez, Juanes, y Catalina Cock se suma como cofundadora y actual presidenta, para lograr el propósito de la organización: hacer que las nuevas generaciones de colombianos sean protagonistas en la construcción de una cultura de paz.

Davos, Suiza, 16 de enero de 2024. (@fmisangre). – La Fundación Mi Sangre se enorgullece en anunciar que su presidenta, Catalina Cock Duque, ha sido galardonada con el prestigioso premio como Innovadora Social del año de la Fundación Schwab, y el Foro Económico Mundial. Este premio le ha sido otorgado en reconocimiento a su contribución a la transformación de las realidades sociales y su impacto positivo en la sociedad colombiana beneficiando a una población de más de dos millones de personas y movilizando a siete millones más, en las causas de la Fundación Mi Sangre como la prevención del reclutamiento forzoso de niños, niñas, adolescentes y jóvenes por parte de grupos armados, inclusión de migrantes y el cuidado de la salud mental, entre otras.

Este reconocimiento es testimonio de 17 años de trabajo de la organización, creada por el reconocido artista Juan Esteban Aristizábal Vásquez, Juanes, y a la que luego se suma la emprendedora social, Catalina Cock Duque, como cofundadora. “La unión de cada uno desde su rol -Juanes como artista y yo como emprendedora social con un enfoque en innovación social, liderazgo consciente y activación de redes nacionales y globales para el desarrollo sostenible- ha permitido que cumplamos nuestro propósito de hacer que las nuevas generaciones de colombianos sean protagonistas en la construcción de una cultura de paz”, asegura Catalina.

Esta socióloga, politóloga y máster en Política Social y Desarrollo del London School of Economics de Inglaterra, ha guiado a la Fundación Mi Sangre en la formación de liderazgos extraordinarios para reconstruir la confianza en territorios fragmentados por la violencia y alcanzar el anhelo de todos los colombianos de vivir en paz.

Catalina recibe este premio que destaca su capacidad de innovación para la transformación social, en momentos en los que el mundo se mueve en la incertidumbre, la volatilidad y el cambio. “En tiempos de crisis -asegura Cock Duque- la esperanza es un deber”.

La Fundación Mi Sangre a través de diversos proyectos y programas hace presencia en 29 departamentos y 275 municipios de Colombia, y ha liderado proyectos en Guatemala y Sudáfrica, fomentando liderazgos conscientes, especialmente en jóvenes, pero también acompañando la reconstrucción de la confianza con comunidades, docentes, autoridades locales, policía, organizaciones no gubernamentales, empresas y demás organizaciones locales para lograr transformaciones profundas y duraderas e impulsar así una cultura de paz.

Contactos de prensa:
Nataly Erazo, 300-213-3561
[email protected]
Angela Riaño, 321-481-7493 – Jorge Riaño, 321-268-0192

Link a transmisiones:
Martes 16 de enero, 10:15 a.m. Col. Palabras de los ganadores
Miércoles 17 de enero, 8:15 p.m. Col. Entrega del reconocimiento.

https://www.weforum.org/events

Link a press kit:
https://drive.google.com/drive/folders/182yiJLfKImPgkXlDz53eZvdvp5gdATXD?usp=drive_link

Link a fotos oficiales del Foro Económico Mundial:
https://flic.kr/s/aHBqjB2vKN

Barranquilla abrimos convocatoria

Qué es LA ESCUELA PARA LIDERAZGOS DE ALTO IMPACTO

La Escuela para Liderazgos de Alto Impacto es un programa de formación liderado por la Fundación Mi Sangre en el marco de BAQANES, la Ruta de Liderazgo de NuestraBarranquilla. Esta iniciativa nace con la finalidad de fortalecer el trabajo de NuestraBarranquilla con las juventudes y contribuir al desarrollo del ecosistema del liderazgo público juvenil en la ciudad de Barranquilla. 

El objetivo principal del programa es fortalecer la capacidad transformadora de líderes y lideresas juveniles, conectándolos con una red de jóvenes comprometidos con el cuidado mutuo, el aprendizaje y la co-creación. A través de esta conexión, buscamos amplificar sus voces y potenciar su impacto en la transformación de la ciudad desde el liderazgo joven.

Serán 40 jóvenes elegidos en una convocatoria pública que estará disponible entre el 11 de enero y el 11 de febrero. Durante todo el proceso, los  jóvenes líderes fortalecerán sus capacidades para el liderazgo, la movilización social y la incidencia. Además, impulsarán iniciativas de cambio sistémico que implementarán con el acompañamiento de mentores y personas expertas que participarán en el proceso formativo.

A quiénes estamos buscando

Si eres joven entre los 18 y 28 años , vives en la ciudad de Barranquilla, te apasiona el liderazgo, crees en la incidencia pública, la movilización social, promueves la equidad y el respeto a la diferencia, esta convocatoria está diseñada para ti. Si crees en la ciudadanía, la colaboración y la responsabilidad compartida. Si buscas ampliar tu impacto, trabajar por la ciudad y experimentar metodologías innovadoras y transformadoras de aprendizaje, ¡esta es tu oportunidad para escalar y crecer!

Conoce los detalles
del proceso formativo

Fechas

Convocatoria

Apertura convocatoria: Jueves, 11 de enero de 2024.

Cierre de la convocatoria: Domingo, 11 de febrero de 2024.

Publicación de seleccionados/as: Viernes, 23 de febrero de 2024.

Sesión inaugural

Viernes, 1 de marzo de 2024 (modalidad virtual).

Proceso de Formación / 9 módulos de Febrero a Julio de 2024

· Marzo 8 y 9 de 2024.

· Marzo 22 y 23 de 2024.

· Abril 13 y 14 de 2024.

· Abril 26, 27 y 28 de 2024.

Las fechas de la formación en modalidad virtual se concertarán con los y las jóvenes participantes.

Mentorías

Las fechas de las mentorías virtuales se concertarán con los y las jóvenes participantes para los periodos comprendidos entre abril y mayo de 2024.

Implementación de las iniciativas

Las fechas proyectadas para la implementación de las iniciativas serán entre el mes de junio y julio de 2024.

Evaluación y cierre

Tercera semana de julio de 2024.

Una convocatoria de

Qué es Emergentes

“Emergentes, escuela de liderazgo joven”, es un proyecto que liderarán la Fundación Mi Sangre y Proantioquia, con apoyo de Grupo Argos, Comfama y la Fundación Fraternidad Medellín. Esta escuela buscará liderazgos jóvenes en varias subregiones de Antioquia para acompañarlos, fortalecer sus capacidades y promover la participación joven en temas públicos, privados, académicos, sociales y culturales, entre otros. 

La primera cohorte contará con 30 jóvenes elegidos en una convocatoria pública que estará disponible entre el 18 de agosto y el 3 de septiembre. Se priorizarán cuatro subregiones para esta búsqueda: Suroeste (8 cupos), Oriente (7 cupos), Urabá (5 cupos) y Valle de Aburrá (10 cupos). 

Durante todo el proceso, estos 30 jóvenes líderes fortalecerán sus capacidades de liderazgo para la transformación social, se conectarán con otros líderes en una red de cuidado mutuo, aprendizaje y co-creación e impulsarán iniciativas colaborativas de cambio social.

A quiénes estamos buscando

Si eres joven entre los 18 y 28 años y habitas en el área metropolitana (valle de aburrá), las subregiones de Urabá, Oriente o Suroeste Antioqueño; si te apasiona el liderazgo, crees en la incidencia política, la movilización social, promueves la equidad y el respeto a la diferencia; si crees en la libertad, la ciudadanía y la responsabilidad compartida; si quieres escalar y aumentar tu impacto, te interesa trabajar por las causas sociales de Antioquia y además experimentar metodologías innovadoras de aprendizaje.

La primera cohorte de Emergentes trabajará dos temas: salud mental y diversidad e inclusión.

Conoce los detalles
del proceso formativo

Fechas

Convocatoria

Apertura convocatoria: viernes 18 de Agosto de 2023. 

Cierre de la convocatoria: Domingo 3 de septiembre de 2023.

Publicación de seleccionados/as: viernes 15 de septiembre de 2023.

Sesión inaugural

Jueves 21 de septiembre (modalidad virtual)  

Proceso de Formación / 9 módulos Septiembre/diciembre 2023

Es importante resaltar que se tendrá como cronograma estimado para los (3) tres encuentros presenciales de (3) tres días cada uno las siguientes fechas:

Octubre 7, 8 y 9 de 2023
Noviembre 11, 12 y 13
Diciembre 4, 5 y 6

Nota: (para los municipios alejados del Distrito de Medellín se contemplará la estadía e ingreso a la ciudad un día antes del evento)

Las fechas de la formación en modalidad virtual se concertará con los y las participantes.

Mentorías

Las fechas de las mentorías virtuales se concertarán con los y las participantes para los periodos comprendidos entre Octubre de 2023 y febrero de 2024.

Implementación de las iniciativas

Las fechas proyectadas para la implementación de las 5 iniciativas colaborativas serán entre el mes de enero y febrero de 2024.

Evaluación y cierre

Segunda semana de marzo de 2024.

Soy Yu’uusa. Mi nombre en lengua Nasa Yuwe significa “cuidadora del agua”. Soy artesana. Hago mochilas y manillas con figuras del tejido propio como la espiral que simboliza el ciclo de vida desde el nacimiento hasta la vejez.

Vivo en la comunidad indígena El Nogal, en el Resguardo Kwet Wala de Pradera. Este territorio es vida y tiene mucha diversidad. El simple sonido de la naturaleza es magnífico. Si cerramos los ojos, podemos escuchar el canto de los pájaros y el correr de las aguas.

El territorio nos representa. Su protección es el legado que nos han dejado nuestros mayores y debemos fortalecerlo manteniendo nuestros usos y costumbres como el idioma propio, los cultivos propios y el tejido propio por las generaciones que vienen después de nosotros.

La cultura indígena propia nos conecta con la paz. Por ejemplo la música producida por el tambor, la flauta, la guitarra nos llega hasta el corazón. Nos recuerda el conflicto y el desplazamiento por los que hemos pasado, pero no como una mala memoria, sino como una experiencia que queremos superar para salir adelante.

Sueño con que sigamos con mucha unidad entre todos para caminar libres, transitar seguros. También con que haya más oportunidades para que los jóvenes no tengamos que irnos del territorio a obtener ingresos, sino que en nuestra comunidad podamos obtener los recursos económicos para un buen vivir.

Con Jóvenes Hilando Juntos estamos pensando en soluciones a estas necesidades. Lo más bonito de los talleres es el compartir con otros jóvenes, expresar lo que sentimos, porque a veces somos devotos a guardarnos las emociones, desconociendo que un simple abrazo lo puede cambiar todo.


La Estrategia Jóvenes Hilando Juntos hace parte del Programa Hilando Vidas y Esperanza de la Agencia de Estados unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en colaboración con Fundación Mi Sangre.

Este relato. adaptado por la Fundación Mi Sangre a partir del testimonio de Yu’uusa, es posible gracias al generoso apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El contenido es responsabilidad de la Fundación Mi Sangre y no refleja necesariamente las opiniones de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos ni de la OIM.

  • Tienes entre 14 y 28 años y vives en la ciudad de Medellín. 
  • Quieres potenciar tus habilidades como joven líder o lideresa.
  • Quieres recibir acompañamiento técnico para realizar campañas de movilización social.
  • Quieres recibir apoyo financiero para la implementación de proyectos de integración comunitaria.
  • Estás interesadx en contribuir a la eliminación de las violencias basadas en  género y la xenofobia. 

¡Este es el lugar indicado para ti!
Te apoyaremos con tus ideas e iniciativas y serás parte del cambio.

¿Qué puedes esperar del programa?

  • Vivirás un proceso formativo en: Habilidades para la vida, equidad de género, empoderamiento femenino, derechos sexuales y reproductivos, entre otros. 
  • Tendrás un apoyo técnico y financiero en la co-creación de proyectos de integración cultural en tu comunidad. 
  • Participarás en laboratorios creativos para aprender haciendo: podcast, contenido audiovisual, medios análogos , mural y graffiti, entre otros. 
  • Co-crearás una campaña de comunicación que ayude a disminuir la xenofobia y las violencias de género.
  • Construirás redes con otrxs jóvenes que habitan la ciudad de Medellín. 
  • Tendrás la posibilidad de ser parte de la Red de jóvenes constructores de paz de la Fundación Mi Sangre.

Fechas a tener en cuenta:

Apertura convocatoria: Viernes 2 de septiembre de 2022.
Cierre de la convocatoria: Lunes 21 de septiembre de 2022.

¡Porque todos y todas vivimos
Bajo un mismo techo!

Nota: El cupo máximo de participantes es de 250 personas. Las campañas, acciones o iniciativas que se realicen dentro del proyecto no pueden estar a favor de ningún candidato o partido político. No se podrá promover el odio, el racismo, la discriminación, ni la violencia en ninguna de sus manifestaciones.

***

El Proyecto INTEGRA es financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) e implementado por Chemonics International Inc.  Tiene como objetivo crear espacios de integración entre jóvenes venezolanxs y colombianxs desde el liderazgo tejedor.

Empoderando una generación que parcha por la reconciliación
Primera cohorte 2022

Si eres un/a joven interesado/a en contribuir a la reconciliación en tu comunidad, en aprender sobre el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad a través de prácticas innovadoras y en conectarte con otras y otros adolescentes y  jóvenes de todo el país, en fortalecer tus habilidades de liderazgo para la reconciliación y construcción de paz: esta convocatoria es para ti.

En la Fundación Mi Sangre buscamos 110 adolescentes y jóvenes que tengan entre 14 y 24 años y que estén interesados en comprender qué nos pasó como país durante el conflicto armado, cómo llegamos a vivir tanta violencia y contribuir para que nunca más se repita. Si te sientes identificado/a, queremos invitarte a ser parte de la primera cohorte del proyecto “Paza la verdad” de la Fundación Mi Sangre, con el apoyo de UNICEF y la Embajada de Alemania.

Sobre “Paza la verdad” y su temática

En el marco del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, suscrito en el 2016 entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo FARC-EP, se creó la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV), como un mecanismo de carácter temporal dentro del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, para conocer la verdad de lo ocurrido en el marco del conflicto armado, contribuir al esclarecimiento de las violaciones e infracciones cometidas durante el mismo y ofrecer una explicación amplia de su complejidad a toda la sociedad.

Así, durante los últimos tres años y medio, la Comisión de la Verdad recorrió montañas, ríos, playas,  bosques, barrios y comunas, escuchó con el corazón abierto a personas, comunidades, colectivos y sectores a lo ancho y largo del país. Con base en los miles de testimonios, informes y las voces que recogieron, hicieron el ejercicio de reconstruir y contarle al país lo que nos ha pasado en los últimos 60 años. El informe de la comisión tiene 10 volúmenes. Uno de ellos explora lo vivido por niños, niñas y adolescentes en medio del conflicto armado. Reconociendo la complejidad de nuestra historia, queremos promover espacios para que las y los adolescentes y jóvenes se empoderen y se apropien de la transformación del país y de todas las verdades sobre lo ocurrido en el marco del conflicto armado. Que sea esta la oportunidad para que en todos los territorios de Colombia se escuche el llamado a la reconciliación y a la paz, desde las y los jóvenes.

«Las nuevas generaciones debemos saber del pasado de nuestra patria, saber qué hechos violentos vivieron nuestros padres y abuelos. Conocer la historia es un deber todo colombiano»

(Esperanza, 15 años de Maicao, La Guajira, Consulta Nacional de Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes por la Verdad).
Convocatoria Pazala Verdad

Para ello, desde UNICEF, con el apoyo de la Embajada de Alemania y Fundación mi Sangre, nos hemos propuesto aportar a que las y los adolescentes y jóvenes aprendan, dialoguen, reflexionen, debatan y socialicen los hallazgos y recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad como un aporte a la reconciliación, la cohesión social, la no repetición y la paz en Colombia.

¿Qué puedes esperar del programa?

Vivirás un proceso de formación de 4 meses en donde te conectarás profundamente contigo, con otras y otros adolescentes y jóvenes, y con los retos y oportunidades para entender y contribuir a la verdad, la memoria, la reconciliación y las garantías de no repetición en Colombia. En estos encuentros adquirirás habilidades para la vida, conocimientos para construir y liderar agendas de incidencia y movilización juveniles, y co-diseñarás campañas con alcance nacional en las que se promueva la reconciliación y la construcción de paz desde tu propia voz y tus sentires. Para ello, se ofrecerá un acompañamiento técnico permanente por parte de un equipo capacitado de la Fundación Mi Sangre y con el apoyo de UNICEF.

El programa consta de 10 módulos con una duración de 2 horas, cada uno y tiene como objetivo fortalecer tus competencias, habilidades y capacidades de reconciliación y construcción de paz, teniendo como hilo conductor los hallazgos y recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad. Algunas de estas sesiones tendrán la presencia de invitadas e invitados especiales que compartirán sus historias de vida y  experiencias de reconciliación. El programa es dinámico, práctico, flexible, y adaptado a la disponibilidad y realidad de los y las participantes. Cada módulo de la experiencia es un taller virtual (sincrónico y asincrónico) liderado por la Fundación Mi Sangre y procurará promover la interacción, colaboración y aprendizaje horizontal entre los y las participantes. 

Durante la formación en esta primera cohorte, co-crearás una iniciativa de movilización social juvenil, basada en los hallazgos y recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad, con el acompañamiento técnico y logístico de la FMS. Según la naturaleza de las iniciativas se podrán incluir actividades presenciales que se definirán conjuntamente. 

«Somos una posibilidad de cambio, como infancia y juventud debemos liderar la transformación. Ser protagonistas de los espacios y tomarnos los espacios públicos para difundir la memoria de nuestra tierra»

(Hernando, de 19 años y proveniente de Bogotá,  Consulta Nacional de Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes por la Verdad)

¿Qué necesita el proyecto de ti? 

Ser parte del proyecto “Paza la verdad” es una invitación y oportunidad a que te integres a una red que converse, debata y divulgue los hallazgos y recomendaciones del Informe Final de la CEV para continuar construyendo un país con miras a la reconciliación y la construcción de paz. Este programa es una oportunidad única que implica responsabilidades y disposición de tiempo. Por esto, es importante que reflexiones sobre tu situación actual y evalúes si es el momento oportuno para apostarle a esto. La lista de chequeo te ayudará a tomar la mejor decisión:

  • Eres un/a adolescente o joven con intención de crecer, conectarte con otras y otros para apropiarte de los hallazgos y recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad para aportar a la reconciliación y la construcción de paz. 
  • Durante el 2022 puedes dedicar alrededor de 10 horas mensuales al Programa “Paza la Verdad” y a la implementación de las iniciativas. 
  • Puedes comprometerte a asistir a todos los encuentros formativos virtuales que se llevarán a cabo. Durante los meses de agosto, septiembre y octubre habrá un encuentro semanal de dos horas cada uno. El cronograma detallado de actividades será enviado a los y las participantes.
  • Crees en la incidencia y la movilización social juvenil como herramientas de transformación social. 
  • Eres un/a adolescente o joven entre 14 y 24 años.
  • Tienes acceso a conectividad o puedes contribuir a que la gestionemos conjuntamente. Estamos dispuestos a apoyarte.

Si una vez revisada esta lista, ves que se trata de la oportunidad que has estado buscando, te invitamos a diligenciar el formulario en el siguiente link

Fechas a tener en cuenta:

  • Fecha de lanzamiento de la convocatoria: Viernes 15 de julio.
  • Fecha de cierre de la convocatoria: Jueves 28 de julio.
  • Fecha de anuncio de seleccionados: Miércoles 10 de agosto.
  • Fecha de inicio del programa: Tercera semana de agosto.
  • Fecha de cierre del programa: Última semana de noviembre.

Nota: El cupo máximo de participantes es de 110 personas. Las campañas, acciones o iniciativas que se realicen dentro del proyecto no pueden estar a favor de ningún candidato o partido político. No se podrá promover el odio, el racismo, la discriminación, ni la violencia en ninguna de sus manifestaciones.

OBJETO DEL CONTRATO:

Liderar las comunicaciones de la Implementación de la estrategia psicosocial “Jóvenes Hilando Juntos”, dirigida a promover y afianzar liderazgos juveniles como agentes de transformación social que contribuyen a aumentar la resiliencia de los sobrevivientes del conflicto, a fortalecer las interacciones comunitarias y la comunicación, como a la construcción de una cultura de paz y a la reducción de las violencias.

PERFIL PROFESIONAL:

Comunicador(a) social, comunicador(a) organizacional o periodista, con interés en temas sociales, juveniles y/o psicoeducativos. 

● Experiencia en la creación de contenidos de valor para plataformas digitales y analógicas.

● Experiencia y conocimientos previos en comunicación para el cambio social, la incidencia y la paz territorial. 

COMPETENCIAS:

Excelentes habilidades comunicacionales (orales y escritas) y relacionales. 

Apertura para aprender, innovar y compartir.  

Orientado/a  la acción, recursivo/a, práctico/a, empático/a.

Cooperación y trabajo en equipo.

Buenas relaciones interpersonales y capacidad de crear alianzas estratégicas.

Pensamiento analítico, sentido social, asertividad. 

Creatividad e innovación.

Capacidad de gestión, planeación y producción de eventos. 

Capacidad de adaptación de piezas gráficas  y comunicacionales. 

Capacidades básicas de realización audiovisual y fotografía.

Habilidad para la escritura y redacción de contenidos. 

Nivel básico en el manejo de programas como Illustrator, Adobe Photoshop y Premiere Pro.

Capacidad para la producción, montaje y transmisión de encuentros virtuales. 

Mínimo tres años de experiencia en procesos de comunicación con enfoque social/cultural.

PRODUCTOS A DESARROLLAR:

  • Diseño de un plan de comunicaciones estratégico para el proyecto.
  • Contenidos periódicos sobre el proyecto para visibilizar las acciones en territorio y el impacto del mismo.
  • Recolección de testimonios e historias de vida que den cuenta de los logros y transformaciones vividas durante el proceso. 
  • Acompañamiento a las acciones de los y las jóvenes en términos de comunicación y visibilización de los mismos. 
  • Coordinar la realización de un contenido audiovisual que narre la experiencia y el proceso de Jóvenes hilando juntos. 
  • Acompañamiento al área de comunicaciones de la organización en generación de contenidos asociados a las líneas de trabajo de la Fundación Mi Sangre: mailing, redes sociales, piezas de comunicación interna, presentaciones, entre otros. 

ENTREGABLES:

  • Plan de comunicaciones
  • Informe de comunicaciones del proyecto con resultados y entregables.
  • Informe al área de comunicaciones con relación de actividades de acompañamiento a las comunicaciones estratégicas de la organización. 
  • Carpeta con archivos, editables y contenidos.

COORDINACIÓN CON EQUIPO DE FUNDACIÓN MI SANGRE:

La persona contratada deberá articular sus acciones y concertar decisiones con la líder del área de comunicaciones de Fundación Mi Sangre

SEDE DE LA ACTIVIDAD:

La actividad se realizará en Medellín

TIPO DE CONTRATO:

Prestación de servicios

HONORARIOS MENSUALES

Honorarios mensuales: $3.900.000

Estas reflexiones parten de un proceso polietápico contenido en la Teoría U desarrollada por Senge y Scharmer (2007)1, la cual es utilizada para ofrecer nuevos puntos de vista y nociones sobre algún fenómeno en particular. Este proceso permite abandonar los prejuicios que se cargan y abrirse a la posibilidad de cambios en las formas de mirar y concebir estos fenómenos de interés.

En este caso, se realizó una invitación abierta a toda la ciudadanía a participar en este proceso, con el fin de tener una mirada que trascienda las disciplinas, condiciones socioeconómicas, edades, y otras características personales. En síntesis, a partir de muchas miradas individuales sobre el problema, que además se van transformando durante cada uno de los encuentros realizados, se llega a una comprensión holística, en este caso, de los efectos que tiene la digitalización de la seguridad sobre el contrato social de los habitantes de Medellín. El resultado final es un documento en el que se recogen, pero no se agotan, las contribuciones de todos los asistentes al encuentro.

En el primer encuentro los integrantes de este proceso se conocieron, enunciaron sus concepciones, temores y esperanzas frente al auge de las nuevas herramientas digitales y su rol en el ámbito de la seguridad. Esto permitió reconocerse como individuos con una posición válida, pero también reconocer a sus interlocutores como iguales, que aunque tienen opiniones diferentes, también pueden ser escuchados y con los que se puede construir nuevas posiciones y consensos.

En el segundo encuentro los participantes conocieron el sistema en el que se enmarca el proceso de digitalización de la seguridad, y mediante un ejercicio lúdico identificaron los actores institucionales y no institucionales más relevantes, la posición de estos al interior del sistema, sus puntos de contacto y de tensiones. La conclusión de este ejercicio colectivo es la creación performativa de la sociedad, construida de forma colectiva e identificando las potencialidades y riesgos que implican la introducción de las nuevas tecnologías en este. Es decir, se pasa de la posición individual del primer encuentro a una posición más integradora.

El tercer encuentro consistió en una observación de caso en la que se evidenció la materialización del fenómeno de interés. En este caso, se visitó el Sistema Integrado de Emergencias de Medellín (SIES-M), lugar que alberga el sistema de recepción de llamadas de emergencia así como el sistema de vigilancia por cámaras de la ciudad. Estar allí permitió contrastar las posiciones y visiones de la digitalización de la seguridad que se construyeron en los dos encuentros con sus aplicaciones reales, esto ofrece mayor solidez a algunas de las conclusiones a las que los participantes habían llegado, pero también abre paso a nuevos interrogantes y miradas que quizás no eran consideradas al inicio de este proceso.

Este recorrido de enunciación, descarga, representación y observación lleva de forma natural al cuarto encuentro, dedicado a la reflexión de lo vivido. A este los participantes llegaron con una pregunta base que sirvió para llevar a cabo una discusión mucho más amplia: ¿Cuánta de mi privacidad y libertad individual estoy dispuesto a sacrificar por la seguridad y el bien común? Mediante un ejercicio de presencia plena y cocreación lúdica se discutieron este y otros aspectos relacionados de los cuales se recogieron los aspectos más relevantes y las conclusiones a las que se llegó de forma conjunta.

Esto se plasmó en un escrito, denominado “documento mártir” pues en un último encuentro los participantes tuvieron la oportunidad de leerlo, revisarlo, subrayarlo, reconstruir algunas de las partes con las que no se encontraban totalmente de acuerdo y agregar otros aspectos que pudieran haberse omitido.

La versión última, que no pretende agotar la discusión sobre el objeto de estudio, agrupa todas las voces de los participantes, sin que ninguna tenga preponderancia sobre otras. Acá se desarrollan las reflexiones más significativas que se generó en el proceso acerca de los efectos que tiene la digitalización de la seguridad sobre el contrato social de los medellinenses. Estas reflexiones, de forma muy general, pueden sintetizarse en dos frases:

Un fragmento de una canción de Jorge Drexler: “La máquina la hace el hombre, y es lo que el hombre hace con ella” y,

Una frase del poeta y crítico literario Jorge Gaitán Durán: “Todo edificio estético [social en este caso] descansa sobre un proyecto ético. Las fallas en la conducta vital corrompen las posibilidades de la conducta creativa [social].

En este ejercicio de construcción ciudadana nadie cuestionó la utilidad que tiene la digitalización de la seguridad, materializada en la ubicación de cámaras o en la implementación de herramientas de Big Data y Machine Learning, en la prevención y contención del delito. Estas herramientas han demostrado ser efectivas cómo método de protección, pues disuaden a los posibles delincuentes, graban hechos delictivos y “pueden servir como material probatorio en caso de injusticias o abusos.”23

“No se debe sentir miedo de sentirse grabado o grabada si se puede contribuir a una efectiva consolidación de la Seguridad Ciudadana.”

Las discusiones alrededor de la digitalización de la seguridad toman otro cariz, pasando de la pregunta por la utilidad de las tecnologías a la pregunta por la necesidad o el fin que tienen estas. El “¿Por qué?” y el “¿Para qué?” de la digitalización remite a toda una conversación sobre principios en los que los participantes rescataron algunos como la confianza, la compasión y la ética. Este último fue mencionado en cinco de los documentos de conclusiones realizados al final de la actividad de presencia plena (cuarto encuentro). Algunas de las menciones fueron:

  • Que los datos recolectados puedan ir de la mano no solo con la seguridad sino también con la construcción de una sociedad ética.
  • La Administración Pública debería regir sus acciones con base en la ética y el respeto por el otro, dejando de lado los intereses mercantiles y performativos.
  • Cámaras y vigilancia con ética profesional.
  • La herramienta sin criterio ético no soluciona.

Partiendo entonces de este enunciado: “Las herramientas per se no son buenas o malas. El uso que se les dé a estas es lo relevante, acá lo ético en el uso y manejo de la información y datos es útil para prevenir posibles daños”, podemos formular la siguiente tesis o consigna de la cual se desprenden otras ramificaciones:

Es necesario establecer un protocolo que garantice la ética en el empleo de las herramientas tecnológicas

En primer lugar, es importante llegar a una definición básica de lineamientos éticos en entornos digitales. Se resaltó la necesidad de orientarlos hacia el tipo de sociedad que necesitamos o nos imaginamos4. En este caso, una aproximación deseable puede ser la adoptada en Corea del Sur y que puede sintetizarse en cuatro principios:

1) responsabilidad de los usuarios de regular el uso, 2) responsabilidad de evaluar el impacto social negativo de la IA y los robots en los proveedores, 3) responsabilidad de los desarrolladores de eliminar el sesgo y las características discriminatorias en la IA, y 4) llamamientos para desarrollar IA y robots que no tienen características “antisociales”. En términos generales, la mayoría de las políticas y los principios éticos en Corea del Sur ponen énfasis en equilibrar la protección de la “dignidad humana” y el “bien común”, y reafirman la idea de que estas son “herramientas destinadas a proteger la dignidad humana y promover el bien social común”.5

Las intervenciones y acuerdos de los participantes guardaron muchas relaciones aunque sin influencia directa, con el párrafo superior. Entonces, se concluye que las políticas públicas que apunten a una digitalización de la seguridad deben construirse sobre la base de unos protocolos o guías de acción que garanticen entre otras cosas, los siguientes puntos:

  1. Transparencia en el uso de la información recolectada: la información debe ser usada para los fines dispuestos, la prevención y contención de hechos delictivos y para garantizar los Derechos Humanos. Además, la ciudadanía tiene el derecho de saber que se hace con su información.
  2. Interconectividad entre las instituciones que recolectan información: para garantizar una mayor eficiencia en la prevención y contención de hechos delictivos u otras problemáticas, estas instituciones deben tener criterios previos y sólidos de análisis y ejecución. Esto también implica buscar un equilibrio entre la excesiva centralización y descentralización de la información recolectada.
  3. Componente educativo de funcionarios: aquellos que empleen las herramientas tecnológicas deben estar capacitados en los límites éticos y legales de la vigilancia ciudadana.
  4. Formación ciudadana en tecnologías: es clave que la ciudadanía pueda formarse un criterio con respecto a estas tecnologías y que puedan ser críticos frente a su uso.
  5. No emplearlas para limitar el ejercicio del derecho a la ciudad por parte de la ciudadanía: nadie debe sentirse coaccionado a actuar de una forma distinta a su pensar. Las herramientas tecnológicas como las cámaras no deben emplearse para disuadir a las personas de realizar actos como marchas y manifestaciones ciudadanas.

Es importante también resaltar, como mencionó el filósofo y profesor de la Universidad EAFIT Jonathan Echeverri Álvarez en un reciente conversatorio sobre ética en entornos digitales6, que este protocolo no puede quedarse meramente en un código deontológico sin efectos observables. Un gran desafío es convertirlo en un tema cultural cuyos efectos se traduzcan en cambios de conducta y de comportamientos por parte de agentes institucionales y de la ciudadanía en general.

El principio del contrato social implica de forma general la renuncia a ciertas libertades individuales, bajo la garantía de la salvaguarda por parte del Estado, de la integridad personal y de la propiedad privada. Entonces, cuando la seguridad o protección frente al delito se remite solo a la imposición de limitaciones a la autonomía individual, la relación entre el Estado y la ciudadanía se fragmenta y se ve amenazada. Un protocolo ético debidamente aplicado serviría para reconstruir esta relación y daría paso a la segunda consigna:

Lo contrario de la seguridad no es la inseguridad, sino la desconfianza”

La palabra confianza fue mencionada ocho veces por los participantes del encuentro de presencia plena; por lo tanto, emerge como la condición más importante para una garantía del respeto al contrato social en los tiempos de la digitalización de la seguridad. Un protocolo ético en el empleo de las tecnologías es un primer paso para la reconstrucción de la confianza, en algunos casos resquebrajada. Esto se recoge en la conclusión de uno de los participantes: “Lograr la confianza de la ciudadanía en la cámara, donde el buen uso dependa del equipo humano que hay detrás.”

Una de las maneras más creativas, y acordes con la participación ciudadana, sugeridas para fortalecer la confianza en las instituciones es promover “La posibilidad de que los usuarios participen en el diagnóstico y en las soluciones puede ayudar a tener mayor confianza en las decisiones digitales.” Esto remite a su vez al concepto de seguridad como construcción colectiva y nuevamente a la necesidad de un protocolo ético de manejo de estas herramientas digitales.

En tercer lugar, la necesidad de una definición más integral de la seguridad y que trascienda la mera contención de delito, es otra de las tesis más relevantes identificadas por los asistentes a este espacio de cocreación y presencia plena. La seguridad en el siglo XXI y ante el auge de las herramientas digitales no puede continuar siendo entendida solamente como garantizar ausencia del delito o castigo a los posibles infractores. Existen otras dimensiones que deben entrar en la agenda pública y que a su vez preceden (y condicionan) toda la discusión sobre digitalización de la seguridad y el contrato social. Entonces la consigna a la que llegaron los participantes es:

Es necesario humanizar el concepto de seguridad7

Una categoría mencionada en una de las hojas de conclusiones es Seguridad Humana8. Este concepto fue desarrollado por la Naciones Unidas en la década de los ochenta y con él se buscaba cambiar el enfoque de la protección de los Estados Nación, a la protección de los individuos, con un entendimiento de la protección muy ligado a las nociones de Desarrollo Humano.

Según este enfoque son siete las dimensiones de la seguridad que deben ser garantizadas por el Estado a los ciudadanos: económica, alimentaria, en la salud, ambiental, personal, de la comunidad, política; y en ocasiones se considera una octava dimensión: seguridad para las mujeres. Una de las intervenciones en el encuentro de presencia plena se mencionó lo siguiente:

“No se puede hablar de sofisticados mecanismos de seguridad digitales en la ciudad (sus centralidades) cuando en las laderas o periferias, servicios más simples de resolver no son satisfechos.”

Se evidencia entonces la necesidad de garantizar otras dimensiones de la seguridad como la económica y de las comunidades en este caso, previo a una discusión sobre la conveniencia de una digitalización de la seguridad o de su análisis. Otra visión más integral se recoge en la siguiente conclusión de un participante:

“La seguridad no solo se relaciona o define desde la vigilancia y el control, es importante acercarla a la convivencia, la confianza y la garantía de derechos fundamentales para la vida digna y el desarrollo territorial de las comunidades.”

Como si de un tejido se tratara, el párrafo anterior entrecruza los principios rectores de las tres consignas mencionadas: una nueva noción de seguridad, la confianza y la ética. El entrelazamiento de estas tiene como resultado un foco en la garantía de los Derechos Humanos, así como priorizar mayores niveles de desarrollo comunitario. Pero no solo eso, se rescata también una cuarta consigna, muy importante, acerca del papel que juegan las tecnologías en la sociedad y que puede enunciarse de la siguiente manera:

La convivencia es otra de las formas de la seguridad

Por lo tanto, es necesario que las herramientas digitales además de contener la ocurrencia de hechos delictivos, esto basado en un protocolo ético ya enunciado, garanticen también, entre otras cosas, nuevas formas de convivir, de “reconocernos en diversidad para armonizar la convivencia a partir de las singularidades” y de generar también una mayor apropiación de los espacio públicos por parte de la ciudadanía. “La convivencia es la clave de la seguridad, se requiere recuperar la confianza. La seguridad es garantía de derechos.”

En el último encuentro, en el que los participantes leyeron de forma crítica el texto que recogía la construcción colectiva se realizaron recomendaciones y ajustes que fueron recogidos en esta versión final. Además, surgió una nueva consigna que no había sido previamente incluida:

La seguridad no depende tanto del ciudadano como de las instituciones.

La seguridad, además de ser una construcción colectiva es un proceso de corresponsabilidad en el que individualmente corresponde a cada uno la labor de hacer sentir seguros e integrados a los demás ciudadanos en un proceso de construcción de convivencia. Sin embargo, el principal encargado de las políticas de seguridad, de la prevención del delito y de garantizar que las herramientas tecnológicas usadas para contener el delito se empleen bajo un protocolo ético es el Estado.

Queda claro que no hay ninguna discusión acerca de la utilidad de las herramientas tecnológicas aplicadas a la seguridad. La discusión más valiosa se desarrolla alrededor de las relaciones de confianza entre la ciudadanía y el Estado, a las nociones de seguridad, al fortalecimiento de la convivencia, a garantías éticas en el uso de estas herramientas y a la noción de corresponsabilidad. Una de las conclusiones que sintetiza todo esto podría ser:

“Las cámaras/tecnología son un soporte de políticas; no son la herramienta principal, y, por ende requieren de políticas de acompañamiento que promuevan seguridad humana, convivencia y desarrollo socioeconómico. Esos tienen que ser los esfuerzos principales.”

Finalmente, dada la multitud de voces contenidas en este ejercicio, surgen algunas preguntas aún sin responder que son tan necesarias como las consignas, para entender de forma plena los efectos de la digitalización de la seguridad sobre el contrato social. Algunas de estas son:

  • ¿Dentro de un protocolo para el uso y creación de herramientas tecnológicas puede estar contemplado el respeto por la esfera privada de la vida de los usuarios?
  • ¿Cuál es la manera más efectiva de sensibilizar la política de uso de datos y protocolos, teniendo en cuenta que la manera en que se informa y promueve no es llamativa y contraproducente?
  • ¿Cuál es la transacción de beneficios entre el uso y venta de datos?, ¿Si yo soy él o la propietaria de mis datos puedo decidir si son vendidos o no?

Y quizás, la cuestión más importante, ¿Quién debería responder estas preguntas?

1 Theory U: Leading from the Future as It Emerges.

2 Es otra la discusión acerca de los efectos a mediano y largo plazo de las tecnologías sobre delito así como sobre su difusión en el territorio.

3 Todas las frases que aparecen en comillas corresponden a aportes orales y escritos realizados por los asistentes a este proceso. En este documento sus voces son prioritarias y son las que marcan su orientación.

4 Este tópico ha sido trabajado de forma extensiva por varios países e instituciones alrededor del mundo. Este artículo del Banco Mundial recoge algunos de estos esfuerzos: https://blogs.worldbank.org/opendata/ethics-digital-world-where-we-are-now-and-whats-next

5 Tomado de: https://montrealethics.ai/perspectives-and-approaches-in-ai-ethics-east-asia-research-summary/

6 El conversatorio puede ser visto en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=VnjGs9oxRW4

7 Se toma de una de las conclusiones, la cual es “Es necesario humanizar el concepto de seguridad desde las herramientas tecnológicas, de modo que la ciudadanía se sienta valorada y en reciprocidad de sumar a las acciones de seguridad pública”.

8 Enfoque que a nivel local ha sido ampliamente desarrollado por el Observatorio de Seguridad Humana (OSH) de la Universidad de Antioquia. https://www.repensandolaseguridad.org/

En Fundación Mi Sangre buscamos Coordinador de proyecto con jóvenes que resida en Cauca o Valle del Cauca.

Realizaremos un proceso de, sanación, construcción de tejido social y liderazgo con población joven de zonas rurales en 15 municipios.

PERFIL: Profesional de las ciencias sociales y humanas (Trabajo Social, Sociología, Antropología, Psicología, Artes o áreas afines a la gestión cultural), con demostrado enfoque psicosocial, estudios o conocimientos en procesos de construcción de paz, víctimas del conflicto, acuerdo de paz, postconflicto, procesos resilientes y con claridad y experiencia con el enfoque de juventud, territorial y de género. Con capacidad para dirección de equipos bajo estrategias desde el arte, la lúdica, la innovación y la cultura, desde un enfoque étnico y territorial para la reconstrucción del tejido social. Con espíritu de liderazgo, tejedor (capacidad de conectar), resiliente, sentido social, colaboración y esperanza.

Experiencia profesional de 4 (cuatro) años en coordinación de proyectos sociales, donde haya realizado trabajo con enfoque psicosocial y comunitario con víctimas del conflicto armado, y/o con comunidades y/o con poblaciones vulnerables; trabajo con enfoque diferencial, especialmente con jóvenes; coordinación e interlocución institucional y comunitaria; trabajo en contextos de alta vulnerabilidad.

PROPÓSITO DE LA VACANTE: Liderar y coordinar la Implementación de la estrategia psicosocial “Jóvenes Hilando Juntos”, dirigida a promover y afianzar liderazgos juveniles como agentes de transformación social que contribuyen a aumentar la resiliencia de los sobrevivientes del conflicto, a fortalecer las interacciones comunitarias y la comunicación, como a la construcción de una cultura de paz y a la reducción de las violencias. Realizaremos un proceso de, sanación, acompañamiento psicosocial, construcción de tejido social y liderazgo con población joven de zonas rurales y sus ecosistemas de actores.

QUE ESPERAMOS DE TI:

  • Dirección afectiva y efectiva de un equipo de trabajo en 15 municipios del territorio nacional.
  • Implementación de la estrategia territorial de liderazgo juvenil: jóvenes hilando juntos .
  • Participar del proceso de formación a los profesionales psicosociales que implementarán.
  • Coordinar con Mi Sangre y los equipos territoriales el alistamiento e implementación técnica y operativa.
  • Garantizar la convocatoria para la conformación de los grupos de jóvenes en 15 municipios.
  • Garantizar los espacios dialógicos comunitarios y de sanación colectiva con jóvenes.
  • Garantizar Actos simbólicos para la transformación de narrativas y fortalecimiento de capacidad de agencia con jóvenes.
  • Realizar procesos de aprendizaje entre pares para el fortalecimiento de liderazgos juveniles.
  • Implementar la metodología de seguimiento y monitoreo.
  • Diligenciar los formatos de participantes y de listados de asistencia.
  • Generar reportes de la implementación de la propuesta que se requiera desde la Supervisión del contrato.
  • Elaboración del informes e informe final con los insumos respectivos, incluidas las adaptaciones y recomendaciones para la implementación de la metodología con enfoque diferencial.

LUGAR: La persona deberá estar ubicada en Cauca o Valle del cauca con disponibilidad de viaje hacia los municipios. Departamentos de Valle del Cauca (Buenaventura y Pradera), Cauca (Santander de Quilichao, Buenos Aires, Toribio), Antioquia (Anorí, Valdivia, Tarazá, Cáceres, el Bagre), Bolívar (San Juan de Nepomuceno y San Jacinto) y Sucre (Toluviejo, Chalán y Colosó).

Se realizará contrato por 8 (ocho) meses de prestación de servicios con honorarios de $6.930.000= mensuales.

Las personas con el perfil diligenciar los datos en este enlace desde el 06 hasta el 12 de abril de 2022 (si se exceden las aplicaciones se podrá hacer cierre anticipado):

Alejados de los grandes reflectores de la prensa nacional, pasando desapercibidos ante la opinión pública y en medio de múltiples dificultades, decenas de jóvenes de diversas regiones del país han dado un paso adelante para defender sus derechos y saldar las deudas que la sociedad les ha endosado a ellos y a las comunidades que representan.

Energía es lo que tienen y sus historias de vida marcan el camino para que cientos de jóvenes líderes y líderesas sociales trabajaran por una mejor calidad de vida de sus entornos comunitarios, a pesar de los riesgos que corren en un país como Colombia, en donde ejercer la defensa de los derechos humanos es una labor de altísimo riesgo.

Hombres y mujeres que no sobrepasan los 28 años de edad acumulan más de una década de trabajo a favor de sus barrios, de sus veredas, de sus colectivos artísticos, con la creatividad que siempre irradian y pensando en que niños, niñas y jóvenes merecen un futuro con mejores oportunidades educativas, laborales y culturales.

No ha sido una labor fácil. Las noticias sobre amenazas, atentados y asesinatos de líderes y lideresas sociales, así como de autoridades étnicas, se volvieron habituales y esa tragedia abarca, incluso, a los jóvenes que decidieron arropar a sus comunidades en busca de una mejor calidad de vida.

De acuerdo con registros de la organización no gubernamental Somos Defensores, entre el 2002 y el 30 de septiembre de este año, 1.230 activistas sociales fueron asesinados. Lo más paradójico de esa cruel radiografía es que los homicidios se dispararon a raíz del Acuerdo de Paz firmado en noviembre de 2016 entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla de las Farc.

A pesar de ese sombrío panorama, en medio de espirales de violencia en el campo y en ciudades, con necesidades básicas insatisfechas, marginados y en muchas ocasiones rechazados por su edad o falta de experiencia, cientos de jóvenes decidieron asumir su propia representación, no sólo para ser escuchados, sino para aportar soluciones a los problemas que los aquejan.

La Ley Estatutaria 1885 de 2018 define al joven como “toda persona entre 14 y 28 años cumplidos en proceso de consolidación de su autonomía intelectual, física, moral, económica, social y cultural que hace parte de una comunidad política y en ese sentido ejerce su ciudadanía”. De acuerdo con el Departamento Administrativo de Estadísticas (DANE), para el 2020 en Colombia había cerca de 12,6 millones de jóvenes, de ellos el 50,4% son hombres y el 49,6% mujeres.

Además de que son un amplio sector de la población, también padecen las consecuencias de una economía que no ha sido capaz de absorberlos en sus cadenas productivas y de un sistema educativo que tampoco les ofrece amplias posibilidades para fortalecer su preparación intelectual y laboral.

Cifras del DANE correspondientes al periodo abril-junio de este año establecieron que la tasa de desempleo juvenil llegó al 23,3%, equivalente a 1,5 millones de personas, siendo las mujeres jóvenes las más afectadas, con cerca de un 30%, y los hombres con un 18,5%.

En cuanto al acceso a la educación, los datos son preocupantes. De Acuerdo con el Sistema Nacional de Información de Educación Superior, para el año 2020, la matrícula total en educación superior fue de 2.355.603 estudiantes, que representa una tasa de cobertura del 51,6%, lo que deja por fuera del sistema a cientos de miles de jóvenes.

Ante esas carencias y las que rodean a sus comunidades en aspectos como deficiencias en el acceso a salud, servicios públicos y recreación, los liderazgos juveniles se cimentan sobre diversos pilares, entre los que se destacan la familia, algunos espacios de formación generados en entornos escolares y por programas de organizaciones no gubernamentales, así como redes de apoyo conformadas por los mismos jóvenes.

Tales cimientos los han alejado de engrosar las filas de grupos armados o redes de crimen organizado, de ser parte de los abultados indicadores de violencia del país y de estar condenados al ostracismo, permitiéndoles potenciar sus aptitudes y su vocación de liderazgo.

Y justo una de las organizaciones que estimula a los jóvenes a tener miradas constructivas sobre la realidad del país es la Fundación Mi Sangre. A través de sus distintos programas, fortalece liderazgos propositivos, colaborativos y conscientes.

De acuerdo con su directora, Catalina Cock, el trabajo con jóvenes es una vocación de la Fundación desde su surgimiento, hace ya 15 años, que se enriquece con cada experiencia y se fundamenta en la apuesta de promover liderazgos que impulsen acciones de cambio en sus comunidades, que trascienda la individualidad y trabajen en redes amplias, y que surjan de procesos reflexivos internos. “Le ponemos mucho énfasis a la transformación del ser, al cambio interior para el cambio exterior”, dice.

Para ahondar en estos temas, VerdadAbierta.com abordó a siete jóvenes que pertenecen a la red de esta organización no gubernamental con el fin de conocer sus trayectorias, las motivaciones que los llevaron a defender los derechos humanos y sobre el país que intentan construir con su esfuerzo diario, cargado de energía.

Bases del liderazgo joven

Andrea Robledo tiene 22 años de edad. Nació en Medellín, pero ha vivido gran parte de su vida en el municipio de Sabaneta, sur del área metropolitana. Por fortuna, no ha padecido la violencia ligada al conflicto armado ni a combos del crimen organizado. Su lucha ha sido contra la exclusión y la marginalización.

El liderazgo se avivó desde muy joven bajo dos influencias: el espejo de su padre, quien ha sido presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de la vereda Las Lomitas durante varios años; y los espacios de participación de su colegio y de trabajo comunitario ligado a la Iglesia católica.

Su despertar por las causas sociales fue “en la adolescencia, cuando comenzaba a salir, a conocer y a tener un poco más de conciencia de la realidad y por el colegio donde estudiaba, donde siempre nos motivaban a participar”.

Sin embargo, esa pulsión la cultivó su padre desde niña, quien la llevaba a diversas reuniones políticas, y su madre, quien le inculcó la solidaridad para ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. A los 14 años, cuando la comunidad abrió una línea infantil en la JAC, ingresó a ella y empezó a trabajar en espacios de participación, creando programas para los niños de la vereda.

En 2018, en medio de las elecciones legislativas y presidenciales, creó la Corporación Cafecito Político, en la que, por medio del diálogo, busca que se conozcan los problemas y las necesidades de los jóvenes antioqueños, para producir transformaciones. La idea, dice, fue “crear un espacio de conversación, donde podamos decir lo que sintamos”, porque “en un país tan polarizado como Colombia, hay que abrir estudios de discusión desde el argumento”.

Uno de sus principales logros se dio al año siguiente con las elecciones de gobernadores: “Hicimos el primer y único foro joven con candidatos a la Gobernación, donde nos fuimos por todo Antioquia para traer esas voces de los jóvenes a Medellín. Nosotros siempre hemos hecho una crítica y es: ¿cómo se puede pensar un departamento desde Medellín? Es muy difícil, porque la realidad es muy distinta en cada región. Entonces nos fuimos a caminar y a conversar”.

A cientos de kilómetros de la capital antioqueña, Aidis Magaly Angulo, de 33 años de edad, también trabaja por su comunidad. Su historia personal representa a miles de afrodescendientes del Pacífico que, por causas asociadas al conflicto armado o al abandono estatal, deben salir de sus tierras natales para preservar su integridad o buscar mejores condiciones de vida.

Cuando tenía cinco años su padre decidió abandonar Tumaco y llevarse su familia a la ciudad de Cali, capital de Valle del Cauca. Llegaron a una zona de invasión conocida como la Colonia Nariñense, un lugar deprimido, estigmatizado y violento, donde cientos de familias originarias de la costa del departamento de Nariño luchan a diario por sobrevivir.

De tener el mar al lado, pasó a crecer en un “asentamiento” en medio de pandillas y las llamadas “fronteras invisibles”. Allí conoció la violencia de cerca, pues a una tía le asesinaron al esposo. En medio de ese ambiente tóxico, los adolescentes terminaban en grupos armados y las jovencitas, madres adolescentes.

La tabla de salvación para Aidis fue el Centro de Desarrollo Comunitario Arcoíris, que conoció a los 13 años de edad. En ese lugar, creado a mediados de los años noventa, vio que existían opciones de vida diferentes a las que les ofrecía el asentamiento.

“Llegué a un espacio donde me sentía como en un oasis, ahí empecé un proceso de formación”, recuerda. “Yo era una chica súper tímida, con mucha inseguridad, me daba mucho miedo ver a la gente a la cara, entablar conversaciones y allí me acompañaron en todo un proceso; participé de una escuela de formación de educación popular y aprendí muchísimas cosas. Quería que ese fuera mi mundo”.

Posteriormente, estudió Licenciatura en Pedagogía Infantil apoyada económicamente por una beca condonable del ICETEX que se amortiguaba con trabajo comunitario. Así compaginó su pasión por la labor social y el pago de sus estudios. Desde ese momento, ha luchado hasta el cansancio por los derechos de las mujeres.

“Tengo varios grupos de mujeres y dos clubes de niñas que vengo acompañando hace rato, donde he ido haciendo relevo generacional también con ellas, para que empiecen a asumir otros roles dentro de la comunidad. Y mi trabajo se ajusta perfectamente a esto que hago: estoy actualmente trabajando en la Subsecretaría de Equidad de Género (de la Alcaldía) con mujeres desde la prevención de violencia”, cuenta con orgullo.

Con sus acciones pretende cambiar el destino al que están condenados los jóvenes y las jóvenes de la Colonia Nariñense. Por medio de su historia de vida, le inculca a “estos niños y a estas niñas que sí es posible terminar el colegio, que sí sirve para algo”. Su propósito es cambiar esos relatos que dicen ‘¿Para qué vamos a estudiar si robando tenemos platas diario?’ O aquellos que plantean: ‘Yo me embarazo del más malo, del que tiene el poder y el control, y pues voy a estar protegida y voy a tener plata’.

Bajo el cielo caleño también trabaja Gustavo Vásquez, de 25 años de edad. Sus primeros pasos los dio en Floralia, barrio popular de la Comuna 6. Creció en un ambiente de pandillas, fronteras invisibles y microtráfico. Aunque en su adolescencia no le gustaba el estudio y prefería la rumba, gracias al apoyo de su familia logró terminar el bachillerato y graduarse como Politólogo en la Universidad del Valle.

Su labor de alfabetización en el colegio lo llevó a conocer de cerca los problemas de los jóvenes de su comunidad, como la falta de promoción de la lectura, y encendió su chispa de liderazgo social. A los 17 años empezó a recorrer el camino del activismo.

Creó la escuela de liderazgo juvenil ‘Movete, vé’ para capacitar a niños y adolescentes del barrio El Poblado, e impulsó la iniciativa Altavoz, a través de la cual promueve la lectura de muchachos entre 14 y 17 años de edad.

“Fue muy interesante ese proyecto, porque me permitió tener esa primera espinita con todo este tema del activismo y cómo hacer acciones colectivas. Claramente no lo hacíamos solamente por el deseo de leer de nosotros, sino también por ocupar el tiempo libre de chicos y chicas que estaban en el barrio. Porque en un barrio popular, por lo general, es muy negativo decirlo, pero yo sé que, en este momento, que son las 2:30 o más tardecito, me voy al parque y veo puros chicos consumiendo porque sus papás están ocupados”, cuenta.

En la Universidad del Valle coordinó la Red de Estudiantes de Educación Superior, en donde realizó incidencia política junto con otros jóvenes para que en la Alcaldía de Cali y en la Gobernación de Valle del Cauca fueran tenidas en cuenta las necesidades de ese sector social en la política pública de la región.

“Ahí lo que más rescato y me parece crucial es cómo nosotros, sin tener la experticia, sin tener el conocimiento, pudimos de alguna manera negociar directamente con la Alcaldía para que se incluyeran indicadores que tuvieran un enfoque diferencial”, concluye.

Muy al norte de aquellas barriadas caleñas, aparece Aldair Romero, un joven de 25 años de edad, nacido en San Pelayo, Córdoba, pero criado en Carepa, Antioquia. Desde adolescente empezó a cultivar su liderazgo en el colegio, donde fue Personero y por primera vez empezó a asumir la vocería de terceros. Sobre sus hombros ha tenido que cargar dos discriminaciones para realizar su labor: la de una región, el Urabá antioqueño, que lleva el estigma de la violencia paramilitar, y la de ser homosexual.

“A cualquier parte a la que tú vas, dicen: ‘Urabá, eso es una tierra de paracos’. Y no, Urabá no solamente es paracos, no solamente es homicidio. Urabá es cultura, Urabá es diversidad”, resalta Romero, quien defiende su tierra con pasión.

Cuando cursaba tercer semestre de Derecho en la Universidad Cooperativa de Colombia, fue invitado a participar en la campaña política de Ovidio de Jesús Ardila Rodas, quien, con 7.034 votos, logró la Alcaldía de Carepa en los comicios celebrados el 25 octubre de 2015, para el periodo 2016-2020.

“Lo más bonito es que hice parte de una campaña pobre. Lo máximo que podíamos dar en las reuniones eran pancitos de 300 pesos y si queríamos hacer un sancocho para la comunidad, nos íbamos dos o tres líderes, que éramos jóvenes, por todo el comercio de Carepa a pedir un kilo de carne, un kilo de hueso o 2 mil de plátano. Así hicimos una campaña y nos ganamos una Alcaldía”, recuerda.

Y expone el impacto que tuvo esa experiencia en su vida: “Hizo que me enamorara aún más del tema de ser líder, de transformar territorios y realidades. Entendí que no era bueno odiar la política, cuando las decisiones más importantes que se toman en una sociedad, se toman a través de la política”.

En el caso de Aldair, su liderazgo pudo crecer y explotar gracias a la confianza que le brindaron para aportar a la construcción de una mejor sociedad, desde un cargo público, sin importar su edad ni su orientación sexual, y los conocimientos que adquirió a través de su participación en las redes juveniles promovidas por la Fundación Mi Sangre.

“Iniciamos con ese plan de incidencia a tejer red, a buscar alianzas, a formalizar mesas diversas, a construir políticas públicas en los municipios y han sido tres años dándola toda por transformar realidades aquí en Urabá”, así resume su proceso de lucha social.

Este joven cordobés sueña con que en el país se acaben los “ismos” y la división deje de existir: “Sí, excelente, qué bacano que entendamos lo que nos diferencia. Pero qué genial que podamos entender lo que nos une”.

Y se explaya en su ilusión: “Me sueño un país donde ya dejemos de señalarnos, donde ya no sea necesario tener que legislar leyes especiales para algunos grupos poblacionales, sino que de verdad empecemos a hablar de derechos humanos sin distinción alguna, independientemente de dónde sea, dónde esté ubicado, así sea alto o bajito, si eres negro, o lo que sea, si eres mujer o si eres hombre, o como te quieras autorreconocer”.

Vidas bajo presión

Las agendas juveniles abarcan diversos temas, todos significativos para sus comunidades y entornos sociales, pero que también inquietan a aquellos que se oponen a las reivindicaciones por las que luchan los líderes y las lideresas jóvenes. Estigmatización, persecuciones, amenazas y ataques son parte de las situaciones que enfrentan cotidianamente.

De ello sabe el joven boyacense Sergio Chacón, de 20 años de edad, quien se formó en Derecho en la Universidad de Antioquia, en Medellín, y se reconoce como activista de la comunidad LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgéneros e Intersexuales). Al hacer señalar los obstáculos que ha enfrentado, resalta dos: su orientación sexual y su juventud.

En el primer caso, hace referencia a lo ocurrido cuando, según él, lo “sacan del closet” y se ven afectados los procesos de liderazgo en los que venía trabajando en una iglesia cristiana. Fue objeto de críticas y de un mal ambiente: “Después de haber salido del closet todos los de la Iglesia buscaron la forma de llenar de cucarachas las cabezas de mis papás. Decían cosas como ‘Sergio está con unos marihuaneros, con maricas, con putas, con gente revolucionaria’, ‘Sergio se va a volver capucho’, pero logro mostrarles y convencerles que eso no es así y que el mundo en el que yo me estaba moviendo era muy distinto y que lo que yo estaba haciendo era importante para la sociedad”.

Y en el segundo caso, su juventud, la discriminación se presentó en instancias de participación ciudadana. “Quizás no he recibido esa discriminación por ser LGBTI, pero si por ser joven, todo el tiempo, todo el tiempo”, reitera.

Y para explicar esa situación, pone como ejemplo lo que ocurre en la Comuna 10, pleno centro de Medellín, donde vive: “Esa comuna es gobernada y liderada por los mismos viejitos de siempre, y ellos todo el tiempo repiten que nosotros no sabemos de qué carajos estamos hablando y que no deberíamos meter las narices ni en la Junta de Acción Comunal ni en la de administración local”.

Y agrega otro escenario: los espacios de concertación y decisión política. “Cuando llega el Alcalde, cuando llega el gabinete, y estamos en reuniones con un montón de adultos dicen: ‘Ay tan lindo Checho, tan lindo el joven’, pero nadie presta atención y en realidad no toman en serio lo que uno está diciendo”.

Pero más allá de esas situaciones, su activismo también lo ha puesto en riesgo, especialmente por su nivel de visibilización durante las jornadas del Paro Nacional de finales del año pasado, cuando fue incluido en un panfleto que circuló en la Universidad de Antioquia atribuido a las llamadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

“Decía que nos iban a dar muerte por ‘guerrilleros izquierdosos’ a mí y otros compañeros”, recuerda Sergio, y dice que también ha recibido varias amenazas de muerte por redes sociales y hostigamientos desde perfiles falsos en Internet, así como llamadas insistentes de números.

La lideresa Alejandra Colmenares, de 31 años de edad, se encuentra en Casanare actualmente, pero ha trabajado en distintas regiones del país, incluso en el extranjero, especialmente en El Salvador, Guatemala y Honduras, en labores de incidencia política, que es su pasión.

Resultado de todos esos aprendizajes y de cara a las elecciones presidenciales de 2018, impulsó dos iniciativas gestadas en la Fundación Mi Sangre: los llamados Parches democráticos No se lo dé a cualquiera, a través de los cuales pretendía concientizar a los jóvenes de la importancia de participar en política en el departamento de Casanare.

Al año siguiente, trabajando en Puerto Gaitán, Meta, con una organización no gubernamental, recibió un mensaje preocupante: “Alejandra, si usted no se va de aquí puede que mañana no amanezca, eso es todo lo que puedo decir”. Ella preguntó que “por qué me tenía que ir si estaba haciendo una labor buena, estoy haciendo mi trabajo social, y me dijeron que me fuera. Yo me vine porque tengo una hija”.

En el norte del país, en Calamar, Bolívar, trabaja Yelitza Castellar Ruiz, de 25 años de edad, Contadora Pública de profesión, sobresale porque a sus 18 años fue elegida concejal del municipio, siendo la mujer más joven del país en obtener esa curul con el aval del Partido Liberal. Actualmente va por su segundo periodo.

Su labor social y política la ha enfocado en la defensa de derechos esenciales como la educación, acceso a una salud digna e integral, a la verdad y justicia, entre otros. Si bien no ha enfrentado graves riesgos, su trabajo en el Concejo ha sido obstaculizado por sus contrincantes políticos.

“La Presidencia de la mesa actual no me ha permitido participar de ninguna de las comisiones accidentales que ha formado dentro del Concejo, o sea, me ha cohibido mi derecho de hacer parte de una comisión”, se queja Yelitza y agrega que tampoco se ha creado la Comisión para la Equidad de la Mujer. “Como mujer también he tenido muchos obstáculos”, destaca.

Una de las quejas de esta concejal es la prohibición impuesta por la actual mesa directiva del Concejo de grabar las sesiones, a pesar de que, por su carácter, son audiencias públicas. “Los calamarenses no saben qué pasa en el Concejo y eso me ha costado a mí muchos problemas porque yo transmito en vivo y le hago saber a la comunidad de lo que está pasando”, explica la lideresa.

“Esos han sido mis obstáculos -agrega-. De resto, todos los obstáculos son mentales y si tú mentalmente estás preparado, que eres capaz de vencer lo que la vida te enfrente, lo demás es cuento”.

Trabajo en red

¿Y cómo se respalda Yelitza para realizar su labor política y social? Con un grupo de jóvenes que, según ella, “todos los días me motiva a seguir luchando y yo sé que, aunque la lucha es ardua, aunque no es fácil, muy pronto vamos a ver los resultados o los frutos de nuestra gran espera y de nuestra perseverancia porque queremos que a las necesidades del municipio se les den solución y que los calamarenses puedan acceder a estos espacios sin tantos obstáculos y sin tantos problemas”.

Su manera de trabajar muestra la eficacia del trabajo mancomunado, colaborativo, en red, que articula energía y creatividad. Una estrategia que han adoptado también líderesas y lideresas consultadas por este portal, incluso, para garantizar su seguridad personal y la de los procesos que representan.

Sergio, el líder de origen boyacense, reflexiona sobre el tema y lanza una aseveración cargada de sinceridad: “Yo siempre he dicho que me siento más cuidado por mis amigos y mis parceros que por el Estado. Justamente con ellos empezamos a hablar del cuidado como un acto político. Y aunque sea en el otro lado del país, pues, finalmente están con uno y es algo muy bonito”.

Andrea, la lideresa paisa que se define como tejedora, destaca el papel de articularse en red como una estrategia de protección y destaca que “entre todos vamos tejiendo ese círculo de seguridad. Yo me siento en la red en un lugar seguro donde puedo decir cualquier cosa y no me voy a sentir juzgada, antes me hacen sentir como aliviada”.

El trabajo en red, agrega esta joven, también fortalece las iniciativas y amplía la perspectiva de las labores que adelanta, especialmente cuando tiene contacto con jóvenes de otras ciudades: “Hay algunas cosas que nos pueden llegar a unir. Y entonces, en ese sentido, sí, el trabajo en red ha sido súper efectivo de hecho. Yo lo recomiendo en todas partes. El trabajo en red es el que potencia, no solamente las organizaciones en sí mismas, sino el impacto que se genera en las comunidades”.

De construcción de redes para hacer más efectivo el trabajo también sabe Aldair, en el Urabá antioqueño, quien destaca que el trabajo en red “representa el hecho de que vas a amplificar tu voz, vas a amplificar tu mensaje y, adicionalmente, vas a ser parte de un hormiguero y todo lo que tú te propongas es más probable que lo logres”.

Los tejidos de Mi Sangre

Detrás de cada líder y lideresa juvenil hay procesos que se han venido construyendo poco a poco, con la paciencia de quien teje una manta de lana o un sombrero. Todo se va consolidando a su tiempo y parte del apoyo que reciben unos y otras proviene de la Fundación Mi Sangre. Sus cifras, en 15 años de labores, respaldan ese trabajo.

Por lo menos 32 mil jóvenes han pasado por sus espacios de formación, colaboración y encuentro, provenientes de 171 municipios de 22 departamentos del país. Su objetivo fundamental es que sean estos hombres y mujeres, con su energía y creatividad, los que lideren los cambios en sus comunidades a través de ciudadanías activas y la participación en escenarios de toma de decisiones.

Uno de los enfoques que aplica a Fundación en sus intervenciones con jóvenes es el de Cambio Sistémico, concepto que, según su directora, contempla “abordar las causas estructurales de los problemas que nos aquejan como sociedad, no los síntomas”. Es por ello que su trabajo involucra a profesores, líderes comunitarios, funcionarios y “con todos aquellos entornos que inciden en la experiencia y en la realidad de los jóvenes”, resalta.

Una de las causas estructurales que destaca son los esquemas mentales, por eso en la Fundación le apuestan fuertemente a la transformación de narrativas a través de campañas de movilización. El propósito, según Cock, es “cambiar creencias en torno a los jóvenes: que no los veamos solo como víctimas o víctimarios, o agentes pasivos, sino que reconozcamos el poder transformador que tienen”.

El cambio sistémico también hace referencia al trabajo articulado con diversas instituciones públicas y privadas. “Es juntar a los actores y tratar de identificar pequeños ajustes que no necesariamente implican grandes recursos”, precisa.

Con respecto a aquellos sectores que son bastante críticos con los jóvenes, sobre todo cuando se movilizan masivamente por sus causas, como se observó en las jornadas del Paro Nacional de este año, la directora de Mi Sangre afirma que desde esta organización “fomentan acciones que lleven a la empatía”. Y detalla un ejemplo de ese tipo de intervenciones.

“Durante el estallido social, la percepción de empresarios y diferentes actores sobre los jóvenes estuvo asociada a daños y bloqueos. Para ellos, joven que protesta, era igual a vándalo. Mi Sangre facilitó a través de Proantioquia un proceso de diálogo y co-creación con los jóvenes”.

Llevaron entonces a los empresarios de esta fundación del sector privado a zonas de la ciudad como las comunas 8 y 13, donde sus jóvenes tienen procesos comunitarios” a que vivieran sus realidades, a que los escucharan con el corazón y la mente abierta; y viceversa, porque también hay mucha resistencia de los jóvenes hacia los otros. Entonces es crear experiencias de conexión humana donde nos vemos como iguales”.

De ese tipo de encuentros, cuenta Cock, están emergiendo iniciativas en términos de empleo, de educación, de una plataforma y escuela de liderazgo de la mano con los empresarios. “Mi Sangre fue la facilitadora de ese proceso y Proantioquia está convocando” y se proyecta que el año entrante este proyecto se consolide. “Se espera que de allí surjan posibles pasantías, o mentorías, o pequeños estipendios para que los líderes puedan dedicarse a su labor social sin estar ahogados económicamente, o co-crear soluciones para problemáticas que emerjan”.

La brecha juvenil se siente con fuerza en el sector rural, donde los accesos a empleo, educación, cultura y recreación son más complejos que en las ciudades. En esos ámbitos también ha incursionado Mi Sangre, destacándose intervenciones en prevención del reclutamiento en por lo menos 21 municipios de diversas regiones de Antioquia y preparan un proyecto para el año que viene en la región de los Montes de María, entre los departamentos de Sucre y Bolívar, con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

“Tenemos recetas, pero lo suficientemente flexibles para meter los ingredientes locales y adaptarnos a esas realidades. En las zonas rurales las jornadas de estudio y trabajo son totalmente distintas, por eso nos adaptamos a horarios, lugares de encuentro, para responder a esas dinámicas”, explica Cock.

Por último, la directora de la Fundación Mi Sangre reconoce que los jóvenes se han ganado espacios, pero no son suficientes. “Sigue habiendo estigmatización, pero sí se han ganado espacios, antes era casi nulo, pero desde las políticas de juventud, lo han logrado”. ¿Y qué más se requiere?: “Abrir otros espacios, no solo desde lo político, sino desde lo empresarial, en sus juntas directivas, en los consejos asesores de las fundaciones, en cargos de cierta responsabilidad, abrir espacios que reconozcan ese aporte que hacen los jóvenes; y también apoyarlos en sus procesos organizativos para que puedan tener cierta sostenibilidad en el tiempo”.

Para líderes y lideresas juveniles de diversas regiones del país, la Fundación Mi Sangre ha representado un gran apoyo en su formación personal que ha redundado en sus labores comunitarias y en la construcción de redes que hacen más efectivas sus tareas y en las cuales se sienten seguros.

Aldair, el líder de Urabá, resume lo que significa la intervención de Mi Sangre en la vida de miles de jóvenes y en sus procesos sociales y comunitarios: “La Fundación Mi Sangre representa la posibilidad de poder cambiar realidades y de no parar de soñar; representa un hito en la vida de uno, te da esperanza. Cuando viene alguien tan inspirador como la Fundación Mi Sangre que te dice ‘articulemos, construyamos’, créeme que a ti se te compone la vida. ¿Por qué? Porque está fundación llega y te abre una cantidad de puertas, conoces aliados, te forman, te preparan, te acompañan, te apoyan, te respaldan”.

Conoce cómo ser parte de una red global de constructores de paz.

"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo"

Eduardo Galeano