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Atrévete a soñar: El papel del liderazgo para la prevención de riesgos de jóvenes en situación de vulnerabilidad en Colombia

“La metodología va mucho más allá de la transmisión de conocimiento, pues la aplicación del arte y las actividades como lenguajes artísticos permite la expresión de emociones y sentimientos, y genera ambientes para aprender haciendo”.        

Por: Catalina Cock, Directora Ejecutiva Fundación Mi Sangre

Si bien Colombia ha dado pasos importantes en términos de crecimiento económico, construcción de paz, y trabajo por la reducción de la pobreza, los desafíos de reducir la desigualdad y la violencia en el país siguen siendo enormes. En este contexto, los jóvenes representan uno de los grupos poblacionales más afectado y vulnerable, especialmente en las ciudades de Medellín y Cartagena, donde se implementó el proyecto Atrévete a Soñar. Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia, la tasa de pobreza en Cartagena en el 2015 fue del 26.2%, y tuvo un índice Gini de .467. El mismo año, Medellín tuvo una tasa de pobreza del 14.3% y .489 en la escala Gini. Esta realidad expone a los jóvenes a una cantidad de riesgos, como el consumo de sustancias psicoactivas, el embarazo adolescente y la violencia.  

Por esta razón, con base tanto en la experiencia de la Fundación Mi Sangre (FMS) con jóvenes en condición de riesgo, como en extensiva investigación sobre el tema, se diseñó el proyecto Atrévete a Soñar a partir de la siguiente teoría del cambio: si los jóvenes desarrollan habilidades para la vida y habilidades de emprendimiento social, mitigan los riesgos que enfrentan, e incrementan las oportunidades de transformar positivamente su realidad. De esta forma, el proyecto buscaba contribuir al desarrollo de las habilidades para la vida y para el emprendimiento social de 9.120 jóvenes en las instituciones educativas de edades entre 15 y 25 años, que enfrentaban riesgos y exclusión económica. De igual manera, se propuso el acompañamiento de 1.080 jóvenes en el desarrollo de iniciativas de cambio social para promover soluciones innovadoras a problemas de sus comunidades. Para esto, se implementó la metodología PAZalobien, desarrollada por FMS en 2009 y sistematizada a través de un currículo variado y flexible en dos guías metodológicas producidas en la primera fase del proyecto.

Resultados e impacto

Capacitación a profesores en habilidades para la vida y el emprendimiento social

Con el fin de alcanzar una escala mayor y asegurar la sostenibilidad del proyecto, se puso el foco en el desarrollo de las capacidades del docente de las instituciones educativas (I.E.) públicas en áreas vulnerables. Esto permitió a los profesores capacitar con confianza a sus propios estudiantes en habilidades para la vida y el emprendimiento social.

Se les priorizó a través de la Secretarías de Educación y a los directores de las I.E. Por esta vía se capacitó a 312 profesores en la metodología PAZalobien Exploradores, que consta de tres etapas: 1. Viajar, en la que los jóvenes descubren habilidades al viajar por diferentes lenguajes artísticos, 2) Crear, donde se ponen las habilidades en práctica a través del desarrollo de un proyecto artístico orientado hacia el liderazgo juvenil colectivo, y 3) Compartir, en donde comparten su proceso de aprendizaje de forma original y divertida. A lo largo de todo el proyecto, se brindó acompañamiento y asesoría a los profesores a medida que replicaban las guías metodológicas y los materiales artísticos.

A través de la reproducción de la metodología en el aula por parte de los profesores, se graduaron 9.640 estudiantes, superando así la meta inicial de 9.120. Un aspecto innovador a resaltar es que la metodología va mucho más allá de la transmisión de conocimiento, pues la aplicación del arte y las actividades como lenguajes artísticos permite la expresión de emociones y sentimientos, y genera ambientes para aprender haciendo.

Con el fin de medir el nivel de fortalecimiento de las habilidades para la vida durante el proyecto, se hicieron mediciones cualitativas y cuantitativas. En la medición cuantitativa, se utilizó el método de la diferencia-entre-diferencias, que compara los resultados entre participantes y no participantes del proyecto a través de una serie de instrumentos, como entrevistas y encuestas. En la medición cualitativa, se utilizó el método del Cambio más significativo para identificar y recoger las historias que mejor reflejaban los cambios generados por el proyecto.

En el caso de Cartagena, cuando se hizo el análisis de cada habilidad, se determinó que el programa tiene una influencia positiva en el comportamiento de los estudiantes, en un nivel general de importancia del 95% para 10 de las 11 habilidades (la conexión con el ambiente, y el pensamiento crítico y creativo fueron las más sobresalientes). En el caso de Medellín, se determinó que el proyecto también tuvo una influencia positiva sobre la conducta estudiantil, en un nivel general de importancia del 95% para 7 de las 11 habilidades (el pensamiento crítico y creativo fueron las más sobresalientes). En términos globales, se puede inferir que los resultados del programa mostraron efectos positivos y estadísticamente relevantes sobre la mayoría de habilidades y capacidades.


Testimonio de Cambio más significativo, de un profesor en Cartagena

“Los chicos ni siquiera sabían por qué estaban en el colegio, ahora saben más. Saben qué quieren hacer con sus vidas, y rompieron con las referencias negativas que les generaba el establecimiento educativo, la convivencia mejoró mucho… la violencia estudiantil bajó considerablemente, pues sucedía con frecuencia, debido al ambiente en el que viven”.


Capacitación directa de jóvenes seleccionados y apoyo en el desarrollo de sus iniciativas para el cambio social

Este componente se desarrolló por fuera del contexto escolar, con el propósito de profundizar el desarrollo de habilidades para el emprendimiento social, a través de la creación e implementación de iniciativas de cambio social. Para este componente, se utilizó la metodología Pazalobien, Líderes de cambio, que consta de tres etapas: 1) Viajar, en la cual se invita a los jóvenes a descubrir sus poderes como constructores de paz, explorando aspectos de su identidad y sus ambientes, 2) Crear, que busca desarrollar un proyecto para el cambio social a través de la identificación de problemas y oportunidades en sus respectivos entornos, y 3) Compartir, en la que se implementan las iniciativas de cambio y se comparte el proceso de aprendizaje dentro del entorno de ellos.

Con este enfoque se capacitó a 2.246 jóvenes como líderes de cambio, sobrepasando la meta inicial de 1.080. Durante el proyecto, los jóvenes participantes generaron 367 ideas para el cambio (análisis de problema, objetivos, justificación, cronograma y presupuesto), de las cuales se implementaron 402. Éstas se enfocaban en ofrecer soluciones en las siguientes áreas: ecosistemas de vida 27%, salud y bienestar 23%, inclusión social 21%, paz y justicia 11%, raíces y tradiciones 9%, democracia y participación ciudadana 7%, y equidad de género 3%.

Vale la pena resaltar, como un aspecto innovador en estos componentes, la diversidad de estrategias utilizadas para conservar el interés y el compromiso de los jóvenes participantes. Entre ellas había visitas a sus territorios para identificar problemas e iniciativas exitosas, la valiosa retroalimentación a sus ideas por parte de un panel de expertos, y la oportunidad de vivir una experiencia de emprendimiento a través de la ejecución de sus propios proyectos para el cambio social.

Con el fin de medir el nivel de fortalecimiento de las habilidades, se hizo una medición similar a la que se describió en el componente 1. Cuando se hizo el análisis de cada habilidad, se determinó que el programa tiene una influencia positiva en el comportamiento de los estudiantes, en un nivel general de importancia del 95% para 10 de las 11 habilidades (el pensamiento crítico y creativo, y la comunicación efectiva y asertiva fueron las más sobresalientes).

En términos globales, se puede inferir que los resultados del programa muestran efectos positivos y estadísticamente relevantes sobre la mayoría de las habilidades y capacidades. Tal como lo demuestra la literatura internacional, el desarrollo de habilidades para la vida contribuye en la reducción de riesgos. Esto también se demuestra por los cientos de testimonios recogidos en la medición cualitativa. Además, la realización de las acciones de cambio muestra que los jóvenes en condición de riesgo pueden tener un rol fundamental en la transformación de sus comunidades.


Testimonio de un joven de Cartagena

“Después de la idea de cambio, comienzo a darme cuenta de que aún si algo no me está sucediendo a mí, no significa que no esté sucediendo a mi alrededor. Aprendí que podemos cambiar y ayudar a otros. Me di cuenta de que puedo apoyar a otros, y si no puedo, al menos sé que no deberíamos caer en las drogas, las pandillas, y que deberíamos pensar en lo que queremos ser en el futuro”


Gracias al Fondo Japonés y al Banco Interamericano de Desarrollo, la Fundación Mi Sangre tiene ahora una metodología sistematizada, probada y validada para la educación para la paz. Esto representa una gran oportunidad para que la metodología sea replicada en otras regiones de Colombia y el mundo para generar un impacto en las vidas de miles de jóvenes en condiciones de riesgo, y transformarlos positivamente a ellos y a sus comunidades.

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